viernes, 25 de septiembre de 2009

Luna, acúname

Anoche cuando salí a hacer deporte vi la luna, estaba preciosa se me antojaba que era una cuna donde yo podía subirme y permitirme el lujo de ser otra vez una niña, de permitirme no saber de casi nada, de permitirme equivocarme y cambiar de opinión, de permitirme relajarme, abandonarme y saber que ¡todo está bien!
Y tal vez podría escuchar el sonido del mar que me acompañaba como una nana.
Y tal vez, después de descansar en una rendición total, sin tener que ser nada, ni hacer nada, podría sentir que me regeneraba y me recargaba, como lo hacen los niños al dormir, ellos duermen profundamente y cuando despiertan están pletóricos.
Y tal vez, después de mi profundo sueño y arropada por la luna podría desde allí arriba ver las cosas más claras y podría ver los caminos que hay a mi alrededor y, tal vez, podría saber cuales son mis errores y cuales mis posibilidades.
Y tal vez visualizaría los laberintos en los que estamos metidos los seres humanos y el mío propio y desde allí podría ver que hay más de una salida, para mi y para la humanidad.
Luna, acúname y cántame una nana...
(Aquí dejo un enlace a una canción muy antigua que Miguel Bosé dedicó a la luna y que define bastante mi pensamiento del día de hoy.)

3 comentarios:

  1. Anónimo1:25 p. m.

    Que bonito, me ha encantado tú prosa, tú forma de contar las cosas.
    Bs


    Carmen

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  2. Anónimo9:57 a. m.

    Que bonita es la luna, me encanta, tiene algo mágico.


    Merlinesa

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  3. Anónimo6:53 a. m.

    Me encanto esta pagina, todo aqui es muy interesante y la luna es maravillosa me encanta!

    Gizela

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