martes, 15 de septiembre de 2009

Economía y humanismo

"La economía es el arte de la relación de los seres humanos entre sí y de cada uno de nosotros con nuestra casa común; el planeta Tierra" ESM
Esta frase es, en mis palabras, un pequeño resumen de lo que Joan Antoni Melé habló en la conferencia "Inspira Conciencia", celebrada el pasado domingo en Madrid.
La economía siempre ha sido una gran desconocida para mi y, en cierta medida, me he sentido ajena a ella. Hace un par de años este concepto de relación que hay dentro de la economía llegó a mis oídos a través de mi amigo Ahmed, egipcio especialista en economía y humanista. Él me quería explicar como la economía la hacíamos la personas y que es parte de la condición humana. Yo en aquel momento no lo entendí, a pesar de todo el tiempo que pasamos hablando sobre ello.
Ahora, seré por el momento vital en el que en encuentro poco a poco lo voy entendiendo e integrando en mi. Yo siempre he percibido lo material, lo económico como un ancla que ralentiza la vida, pues "si es necesario ganarse la vida no hay tiempo para el desarrollo persona", "si deseo estudiar y superarme ¿de dónde saco tiempo para trabajar?", "el dinero es un obstáculo en las relacciones"...
Estas junto con muchas otras eran mis creencias, ¡que equivocada estaba! en primer lugar diré que gracias a las necesidades de intercambio los seres humanos se han relacionado desde el principio de los tiempos, primero a través del trueque y después con mecanismos más sofisticados.
Recuerdo en una ocasión en la que estaba en el Cairo dando un paseo yo sola, entré en una pequeña tienda y me gustó una cosa (creo que era una tetera). El señor de la tienda, un egipcio de avanzada edad con pinta de sabio, me invitó a sentarme y me ofreció té, él no sabía ni inglés ni español y yo no sé árabe, con lo cual nuestra comunicación era a través de señas. Hice un intento de pagarle antes de sentarme y el me comunicó a través de señales; ¡no! el dinero no es lo más importante en una venta, el dinero es lo último. El caso es que me senté, disfruté el té y cuando le fui a pagar me dí cuenta que no llevaba dinero en metálico y él no tenía para pago con tarjetas. Me dijo que me llevará la tetera y que "ya se la pagaría" Yo no me la quería llevar, con mi mentalidad europea, no podía admitir llevarme algo sin pagar, para él el pago era lo de menos. Me llevé la tetera pues compredí que de otro modo ofendería su confianza, volví más tarde con el dinero y de nuevo tomé un té y disfruté de su compañía.
Tal vez esto sea la verdadera economía, a día de hoy me acuerdo de la relación humana que se estableció entre ambos y no recuerdo lo que compré.
Este es mi nuevo aprendizaje; lo económico, no como algo ajeno al humanismo sino como parte fundamental del mismo.

2 comentarios:

  1. Anónimo9:44 a. m.

    Me ha gustado mucho la experiencia de la tetera.



    Rm

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  2. Anónimo9:13 a. m.

    Que valiente, ¿No tuvistes miedo con el vendedor egipcio?

    Js

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